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Mostramos la
imágenes de los
dos ídolos
que ha tenido la
Isla del Hierro
a nivel
Internacional:
Juan Barbuzano y
Francis Pérez |
"La Lucha Canaria
es un deporte
vernáculo de las Islas
Canarias,
caracterizado por su
habilidad y nobleza,
teniendo como
principio básico el
desequilibrio del
contrario/a hasta
hacerle tocar el suelo
con cualquier parte de
su cuerpo que no sea
la planta del pie,
empleando para ello,
con un buen agarre,
una serie de "luchas",
"mañas" o "técnicas".
No se permite la lucha
en el suelo ni ninguna
clase de llaves o
estrangulaciones".
La Lucha Canaria forma
parte del Programa de
las Fiestas Populares
en toda la Isla.
Aproximación histórica
a la Lucha Canaria
Es responsabilidad de
todos los pueblos
conocer su historia.
Es evidente que la
Lucha Canaria es uno
de los símbolos
principales de la
cultura de nuestro
pueblo y, de ahí, la
importancia que
tenemos de estudiarla
y conocerla.
A la hora de elaborar
la historia de
nuestros deportes
autóctonos nos
encontramos con
limitaciones: las
escasas referencias de
los cronistas e
historiadores para
todas las
manifestaciones
aborígenes, el bajo
nivel cultural que ha
tenido nuestro pueblo
y que se refleja en la
escasez de testimonios
escritos, el marco
geográfico en el que
se practica la lucha
canaria que suele ser
rural y, por lo tanto,
menos conocido, la
lejanía de las islas
menores que ha dado
lugar a que muchos de
sus acontecimientos no
hayan quedado
escritos...
Todo ello, no debe ser
obstáculo para que,
poco a poco, y con las
aportaciones de todos,
ir elaborando lo que
en su día pueda ser la
gran historia de la
lucha canaria.
En esta aproximación
histórica vamos a
intentar acercarnos a
lo que ha sido el
devenir de la lucha,
apartándonos de la
cronología por siglos
para fijarnos en lo
que considerarnos que
han sido momentos
claves de su evolución
y así distinguimos
tres épocas:
1. Época
histórica (de
las primeras
referencias a 1834).
2. Época
folclórica (de
1834 a 1943).
3. Época
institucional
(de 1943 a la
actualidad).
1. ÉPOCA HISTÓRICA
Llamada así porque
para el conocimiento
de la lucha desde el
siglo XV a 1834 sólo
nos podemos remitir a
las crónicas, poemas o
relatos que los
cronistas, poetas o
historiadores nos
dejaron, siendo las
referencias más
importantes las
siguientes:
|
a) |
Crónica del rey
Juan II de
Castilla escrita
por Álvaro García,
donde se cuenta
que una embajada
de hombres
ilustres de estas
islas van a
entrevistarse con
dicho rey,
figurando como uno
de sus miembros un
tal Maguer, «que
era luchador».
Esto ocurre en el
año 1420, cuando
todavía varias
islas aún no
habían sido
incorporadas a la
corona de
Castilla. Así
pues, Maguer es el
primer luchador
del que tenemos
referencia
histórica.
|
|
b) |
Una cita muy
interesante es la
que nos cuenta
Viera y Clavijo
que narra que en
el año 1527 se
organizan en todos
los territorios
del imperio
español diversos
actos festivos con
motivo del
nacimiento del
príncipe heredero
(que con el tiempo
sería Felipe II).
En La Laguna,
lugar de
residencia del
adelantado de
Canarias, se
organiza una
luchada en la que
el premio será
para el que venza
«a tres contrarios
dos veces sin
recibir ninguna».
Al ocurrir este
evento apenas unos
treinta años
después de la
conquista de
Tenerife, ya nos
da una idea del
arraigo que
tendría la lucha
entre los
pobladores de la
isla.
|
|
c) |
Un nuevo dato lo
tenemos en las
proezas del
grancanario
Adargoma que nos
cuenta el
historiador Abreu
y Galindo en su
obra Historia de
la conquista de
las islas
Canarias, escrita
en el año 1 632.
Adargoma (cuyo
nombre quería
decir espaldas de
risco) lucha en
solitario con
Gariragua en el
barranco de
Tenesoya para
resolver, por este
medio, problemas
que tenían por las
posesiones de
tierras de
pastoreo. Años más
tarde, Adargoma
cae prisionero de
los castellanos y
lo llevan a la
Península. Cuando
se enteran que
sabía luchar un
manchego vino a
desafiarlo pero el
canario le dijo
que si era capaz
de impedirle con
las dos manos que
él se tomara un
vaso de vino con
una, aceptaba
luchar. Al no
lograr el manchego
impedírselo, se
fue sin agarrar.
|
|
d) |
Como referencia
más interesante
tenemos el famoso
Poema de Viana
(1604).
Antonio de Viana
vive en La Laguna
a finales de siglo
XVI y principios
del siguiente.
Como poeta,
recibió el encargo
del señor Juan
Guerra de Ayala
para que, en un
poema épico,
ensalzara su
figura. Esa obra
llevará el nombre
de Conquista de
Tenerife y, como
todas las obras
del género épico,
tiene muchos
detalles
fantásticos. Pero
lo que nos
interesa del mismo
son 63 versos que
se hallan en el
Canto IV que
merecen un estudio
detallado y que
son un testimonio
fundamental para
el conocimiento de
la historia de la
lucha. Así
encontramos:
|
|
- |
Los
enfrentamientos
se realizan a
lucha corrida,
aunque este no
es el único
sistema empleado
históricamente,
ya que en la
cita de Viera y
Clavijo se habla
de vencer al
contrario en dos
agarradas.
|
|
- |
La luchada se
celebra en un
día de fiesta,
lo que refleja
ese carácter de
acto principal
que en los
programas de
nuestras fiestas
tuvo la lucha
canaria. Esta
fiesta se
celebra en el
reino del mencey
Bencomo, en el
Valle de La
Orotava de
Tenerife.
|
|
- |
Los luchadores
contienden con
sólo un tamarco
que sirve de
agarradero y con
el cuerpo untado
de manteca,
detalle este que
también
encontramos en
una lucha que se
practica
actualmente en
Turquía.
|
|
- |
Otra
característica
que encontramos
en el poema, y
que fue una
constante del
deporte hasta
hace pocos años,
es que se
luchaba por
honor familiar o
por defender el
terruño (Rucadén
derriba a Caluca,
en defensa de
éste, sale su
amigo Arico, y
al caer también
éste sale su
hermano Godeto).
|
|
- |
También se hace
la primera
referencia a los
árbitros al
citar a los
jueces de
terrero que
deben dilucidar
el vencedor de
la última
agarrada, al no
estar claro el
resultado.
|
|
- |
Antonio de Viana
nos describe
algunas mañas
que, aunque con
algunos nombres
distintos,
podernos deducir
que son
similares a las
actuales.
Tampoco se tiene
en cuenta el
peso o estatura
de los
luchadores,
reflejándose ya
una de las
esencias de
nuestro deporte
consistente en
que el chico
venza al
grande.
|
|
- |
No se habla de
un vencedor,
quedando este a
juicio de los
jueces o mejor
del lector, lo
que refleja, una
vez más, el
espíritu de
nobleza de
nuestro deporte,
y que este
escritor canario
supo captar y
reflejar de
manera tan
exacta.
|
|
e) |
Aparte de los
cuatro textos los
que hacemos
referencia,
también otros
historiadores
hablan de la
práctica de la
lucha por nuestros
antepasados. Así
el P. Alonso de
Espinosa en su
Historia de
Nuestra Señora de
Candelaria cita la
lucha como una de
las costumbres de
los guanches; lo
mismo ocurre con
Leonardo Torriani,
que la sitúa como
una costumbre de
los habitantes de
Gran Canaria. Juan
Álvarez Delgado
escribe sobre la
agarrada entre
Benteguaire y
Doramas; y también
citar a Juan de
Castellanos, que
nos relata cómo en
Sudamérica un
canario venció al
indio Tiguer
empleando una
zancadilla. |
Para terminar esta
época nos gustaría
hacer una reflexión:
parece que en la
península existía
algún tipo de lucha en
tiempos de la
conquista de Canarias;
sin embargo, pese a
que los castellanos
llegaron en aquellos
años a casi todos los
rincones del mundo,
imponiendo su cultura
y sus costumbres, en
ningún otro lugar, ni
ningún otro pueblo, en
las mismas condiciones
que el nuestro, tiene
un deporte similar:
También parece
evidente que no es la
misma la lucha actual
que la de los
aborígenes, pero no
son tantas las
diferencias como
algunos nos han
pretendido hacer ver,
y lo que es la esencia
del deporte vernáculo
podernos encontrarla
en el principal de los
testimonios
históricos: el poema
de Viana.
2. ÉPOCA FOLCLÓRICA
A la hora de analizar
la evolución de la
lucha canaria a través
del tiempo,
encontramos un hecho
fundamental: la
crónica que hace
Emilio Rivero de la
conocida como lucha de
la medía montaña.
(aparece en el anexo
de esta publicación)
Este acontecimiento
tiene lugar en el año
1834 y el citado
Emilio Rivero, que fue
un mecenas de nuestro
deporte y que vivió a
principios de este
siglo, recoge por
escrito una tradición
oral y así nos cuenta
con todo lujo de
detalles una luchada
en la que se repiten
muchos rasgos que ya
habíamos visto en e
poema de Viana.
Denominarnos a esta
etapa como folclórica
porque la lucha
canaria se movía
dentro de unos cánones
similares a los que
hoy en día se
encuentran otras
luchas del mundo, en
las que el deporte es
una manifestación
espontánea y popular.
Vamos pues a
detenernos en varios
de estos rasgos que
definen a la lucha de
este período:
|
- |
La lucha era un
deporte de
costumbres, donde
no existía una
reglamentación
escrita,
estableciéndose
las reglas en el
momento de
celebrar cada
encuentro y
dándosele un valor
fundamental a la
palabra.
|
|
- |
No existían
competiciones de
forma regular,
sino la costumbre
de celebrar
luchadas en
determinadas
fiestas o cuando
buenamente se
acordara.
|
|
- |
Se lucha por
bandos, no por
equipos corno
ocurre en la
actualidad. Así
eran clásicos los
bandos que se
formaban en el
Hierro entre la
villa y el campo;
en La Palma
luchaba una banda
contra la otra; en
Lanzarote vuelta
arriba frente a
vuelta abajo y los
enfrentamientos
Norte-Sur en las
islas de
Fuerteventura,
Tenerife y Gran
Canaria. En esta
isla formaban el
Norte luchadores
de Gáldar, Guía,
Arucas...
(Mandarria, Pastor
de Guía, Hércules
de Gáldar), frente
a los formidables
luchadores del Sur
(Telde, Agüimes,
Ingenio) con
nombres
inolvidables corno
Matías Jiménez el
Invencible,
Tabletas, El
Rubio, Juan
Castro... Como el
bando Norte solía
ser algo flojo
venían a
reforzarlo luchado
res de otras islas
como los herreños
Martín y Méndez.
También, en la
lucha de la «MEDIA
MONTAÑA» se
enfrentan el Norte
con el Sur de
Tenerife,
venciendo estos
últimos.
|
|
- |
Esta
característica de
los bandos hace
que no haya un
número limitado de
luchadores en los
mismos, ya que
todo el que
estuviera
vinculado a uno de
ellos podía salir
a agarrar con el
que estuviera en
el terrero. Así
sale un hermano
por otro, como
hizo Martín en el
Hierro cuando
contaba con más de
cincuenta años, o
un padre por su
hijo como hizo
Mandarria en Gran
Canaria. Las
luchas tenían una
hora de comienzo
pero sólo
terminaban cuando
el que estaba en
el centro daba una
vuelta a todo el
corro y ya no
encontraba ningún
rival que le
saliera. Esto trae
consigo que un
hombre tirara a un
número elevado de
contrarios, como
Ramón Méndez que
en un encuentro
derribó 24
contrarios, o como
cuando Martín vino
a Santa Cruz desde
el Hierro y en el
circo Dugi de la
capital tumbó 23,
entre ellos al
hombre más fuerte
de Tenerife que en
esa época era
Pancho Yanes.
|
|
- |
Otro detalle a
destacar es que no
existían
eliminadas entre
los luchadores ni
los encuentros
podían terminar
empatados ya que
siempre había un
vencedor. Era
costumbre que el
bando que venciera
tuviera el
privilegio de ser
el que luchara en
su pueblo en el
siguiente
encuentro: de ahí
la expresión,
todavía oída hoy
en día a personas
mayores, de que
«se llevaron la
lucha» para
señalar al equipo
ganador.
|
|
- |
Reseñar que los
lugares de
celebración de los
encuentros más
frecuentes eran
las plazas de los
pueblos, pero poco
a poco se va
pasando a otros
lugares que,
aunque no hechos
expresamente para
luchar, sirven de
marco para la
celebración de los
mismos, como son
el circo Dugi en
Santa Cruz, el
teatro Viana en La
Laguna, el potrero
de Telde, el circo
Cuyás, la plaza de
la Feria y un poco
más adelante el
Campo España en
Las Palmas o la
Plaza de Toros en
Santa Cruz de
Tenerife.
|
|
- |
La forma de
decidir el
vencedor era a
través de los
jueces de terrero
(también llamados
«hombres buenos»),
para lo que sólo
podían ser
elegidas personas
muy serias y
conocedoras del
deporte.
Normalmente eran
tres personas: una
de cada equipo y
otro que se
entendía como
neutral y tenían
hasta cinco
minutos para
debatir alguna
caída dudosa.
También existían
los comisionados
que podía
representar bien a
los bandos, o a
los luchadores,
cuando se trataba
de un desafío. Un
detalle importante
es que el comienzo
de la agarrada se
producía a la voz
de ya, existiendo
también la
costumbre de que
los contendientes
pronunciaron la
palabra
preparados.
|
|
- |
El tipo de
enfrentamiento era
la lucha corrida,
lo que le daba
mayor agilidad y
espontaneidad a
las agarradas
siendo más posible
el triunfo del
luchador pequeño.
Como consecuencia
de esto y,
también, al ser
los encuentros
menos frecuentes,
tenían gran
importancia los
desafíos que eran
la sal de los
encuentros. No
había luchada
importante que no
tuviera un
desafío, que bien
se concertaba de
antemano o por
raquera en el
mismo transcurso
de un encuentro.
Los mismos
luchadores le
daban una
importancia
capital a los
mismos, ya que, al
contarnos sus
trayectorias
deportivas, lo
primero que
recuerdan son los
desafíos que
tuvieron. También
se dio el caso de
desafíos
(celebrados a
cinco las tres
mejores) que los
aficionados se
tiraban al terrero
para impedir que
éste terminara por
el gran
espectáculo que
estaban dando los
contendientes.
Muchos fueron los
desafíos
importantes pero
por nombrar
algunos a título
de ejemplo podemos
citar a los
mantenidos por
Justo Mesa con el
Pollo de Uga o el
de éste con el
Pollo de los
Campitos.
|
|
- |
Los hombres solían
empezar a mayor
edad que a la que
se empieza
actualmente, pero
permanecían en
activo hasta
edades muy
avanzadas,
impensables hoy en
día. Así se cuenta
que la última
agarrada de Ramón
Méndez fue con más
de sesenta años y
que el gran Justo
Mesa se preparó
para un desafío
con el Faro de
Maspalomas cuando
contaba con 53
años de edad,
aunque luego este
no se produjo.
|
|
- |
Debido a las
singularidades de
cada isla, e
incluso de cada
zona geográfica
dentro de las
mismas, las formas
de agarre eran
distintas. Así
existía la faja
que pasaba de un
luchador que caía
a otro que salía
por él. En el sur
de Gran Canaria se
luchaba a mano
metida o mano
arriba, a moño en
el Hierro o a la
retorcida en
Lanzarote. En La
Palma había
pueblos que
comenzaban a
luchar por la
izquierda. Antes
de que se
unificara la mano
abajo, propia de
Tenerife, era
frecuente el
agarre usted como
quiera, silos
luchadores
procedían de
lugares distintos.
|
|
- |
En esta época se
produce una masiva
emigración de
canarios de todas
las islas a Cuba,
hablándose de la
presencia de más
de cincuenta mil
en aquella isla en
la segunda mitad
del siglo XIX.
Estos emigrantes
llevan con ellos
la lucha canaria y
allí se establecen
luchadores
importantes como
los grancanarios
Juan Torres o El
Rubio. Hasta
aquella isla
viajan también los
herreños Martín y
Méndez con el
único propósito de
desafiar a toda la
isla ellos dos
solos. Después de
realizar casi
veinte luchadas
regresan a nuestra
tierra, pero antes
se gastaron allí
todo el dinero que
habían ganado.
También es
importante señalar
que fue en Cuba
donde se elaboró
el primer
reglamento escrito
de nuestro
deporte.
Igualmente, a
través de un
diario de La
Habana se anunció
la presencia en
aquel país
caribeño del gran
luchador Angelito,
aunque por unos
problemas que le
surgieron a última
hora, este viaje
no se produjo.
También los
canarios llevaron
la lucha hasta
Argentina, cuando
emigraron a
aquella república
suramericana. Allí
luchó Mandarria
con el vasco Ochoa
y allí fue y se
estableció el gran
luchador de
Lanzarote Manuel
Vera. Asimismo se
sabe que se
llegaron a formar
dos equipos.
|
Y no queremos terminar
este período sin citar
a una serie de
luchadores que puedan
servir de símbolo de
todos los hombres de
aquella época, aunque
estamos seguros que
son muchos más los que
han quedado en el
anonimato y que es
necesario rescatar.
Nombres como los de
los herreños Tomás
Zamora, Ramón Méndez y
Martín (considerado
como uno de los más
grandes de todos los
tiempos); los
lanzaroteños Mamerto
Pérez y Machín; los
majoreros Manuel Vera,
Cabrera, Guerra y
Balas de Harina; los
palmeros Guillermito,
Daniel Duque, Rabisca,
Longinos Martín; los
tinerfeños Pancho
Melián, Cartaya,
Pancho Yanes,
Angelito, El Sopo,
Andrés Rosa, El
Cañero, Luis Pagés,
Jeremías Reyes, Pancho
Súarez Pollo de los
Campítos, Pollo de San
Andrés y los
grancanarios Matías
Jiménez el Invencible,
Pollo Reina, Trujillo,
hermanos Sosa, Juan
Torres, Juan Castro,
Gato de Agüimes, El
Rubio, Tabletas,
Hércules de Gáldar,
Pastor de Guía,
Mandarria, Florido,
Justo Mesa...
Decir por último que
durante aquellos años
era casi el único
deporte que se conocía
en nuestras islas,
incluso en algunas
zonas geográficas
donde en la actualidad
ha desaparecido.
Cuando en el presente
siglo aparecen otros
deportes, éstos están
subordinados a la
lucha canaria. Un
ejemplo de esta
afirmación se ha
producido casi hasta
en nuestros días en la
isla del Hierro donde
hasta hace muy pocos
años era casi el único
deporte que se
practicaba y donde en
un encuentro se
llegaban a reunir dos
mil personas de los
seis mil habitantes
que tiene toda la
isla.
3. Época INSTITUCIONAL
Ante los tiempos que
corrían es mucha la
gente de la lucha que
empieza a pedir su
regulación. Así por el
año 1943 se constituye
la primera Federación
dependiente de la
Federación Española de
Luchas (FEL) y que con
sede en Tenerife es
presidida por Domingo
Cruz Álvarez. En el
año 1946 se
constituyen dos
federaciones
regior1ales
independientes que
tienen por ámbito de
actuación las
respectivas provincias
canarias y con la
formación de
delegaciones en las
islas menores. La
trayectoria de estas
federaciones ha sido
variada ya que otra de
las características de
la lucha canaria es
pasar por unos
momentos de gloria y
otros de decadencia,
influyendo mucho las
figuras o puntales que
puedan surgir en cada
momento.
Como presidentes más
significativos de
estas federaciones
tenemos en Las Palmas
a José Miranda Junco,
José Abad Suárez, José
Mazorra Vázquez, Luis
Doreste Silva, Claudio
Alemán, Domingo Angulo
Viera, Jesús Gómez
Rodríguez, cerrando
etapa el ex-luchador
Orlando Sánchez. Por
su parte, en Tenerife
presidieron la
Federación Domingo
Cruz, Adolfo González
Rivero, José González
del Castillo, Félix
Álvaro Acuña,
Buenaventura Bencomo y
terminamos con Antonio
Bello.
Llamamos a esta nueva
etapa época
institucional porque
la lucha canaria deja
de ser un deporte de
costumbres y van a ser
una serie de
instituciones
(federaciones, clubes,
comités de árbitros,
comités de
competición, etcétera)
los que van a intentar
regular y controlar la
marcha de nuestro
deporte. Y al igual
que hicimos en las
etapas anteriores,
vamos a analizar
algunos aspectos de
tipo deportivo y
competitivo que
aparecen por estos
años:
|
- |
Cada federación
elabora normas
para la
regularización
deportiva de la
lucha canaria como
es el número de
luchadores que
componían los
equipos, el que
para luchar había
que estar fichado
por un equipo,
duración de las
agarradas, medidas
del terrero, etc.
|
|
- |
Al constituirse
las federaciones,
éstas tienen como
una de sus
responsabilidades
el organizar
competiciones y
campeonatos de
forma regular. Los
más asiduos son
los que se
celebran a nivel
insular, aunque la
importancia de los
mismos está en
función del
potencial de cada
momento. Se ponen
en marcha
liguillas
interregionales
con los equipos
más importantes de
las islas mayores.
En el primero de
estos torneos
participaron el
Tinguaro y el
Pérez Abréu por
Tenerife, y
Guanches y Ajódar
por Gran Canaria.
Sin embargo, el
segundo fracasó
por retirada de
uno de los
equipos, lo que
interrumpió el
torneo y
desaparece algunos
años. También a
principios de los
sesenta se
organizan
competiciones
provinciales con
equipos de
Tenerife y La
Palma y también de
Gran Canaria con
Lanzarote. Unos
años más tarde,
por los setenta,
la selección del
Hierro participa
en un campeonato
regional con
equipos de
Tenerife, Gran
Canaria y
Fuerteventura. No
obstante, el plato
fuerte de la lucha
canaria sigue
siendo los
enfrentamientos
entre Tenerife y
Las Palmas, que
son los que más
aficionados atraen
en ambas islas.
Salvo el caso
citado de La
Palma, los equipos
más fuertes han
estado en Tenerife
y Gran Canaria,
por lo que ha sido
una constante la
emigración a éstas
de los luchadores
que destacaban en
las islas menores.
|
|
- |
Desaparece el
sistema de bandos
como forma normal
de competir y se
constituyen los
equipos. Por citar
varios tenemos en
Lanzarote Tao y
Haría, en el
Hierro Martín del
Pinar y Ramón
Méndez; en La
Palma Tedote,
Tazacorte, Aridane,
Tijarafe y Balta;
en Gran Canaria el
Adargoma (decano),
Guanche, Vencedor,
Rumbo, Ajódar de
Guía, Maninidra de
ingenio, Castro
Morales de Telde,
Tumbador..., y en
Tenerife el
Tinguaro
(patrocinado por
Imeldo Bello), el
Pérez Abréu de
Tegueste, el
Hespérides de La
Laguna, el Rosario
de Valle Guerra,
el Benchomo del
Escobonal, el
Santa Cruz, el
Añaterve de Güímar,
el Acaymo, el
Brisas del Teide,
el Echeyde de La
Orotava...
|
|
- |
Los equipos buscan
triunfos y para
ello procuran
fichar a los
mejores, por lo
que los puntales
van a los equipos
que más ventajas
les ofrecen.
Grandes luchadores
de esta época
pasan por varios
clubes, como es el
caso de Abel
Cárdenes que dejó
campeón de Gran
Canaria a cuatro
equipos diferentes
en los que militó.
También se produce
el trasvase de
unas islas a otras
como la masiva
emigración de
luchadores a la
isla de La Palma
en los comienzos
de la década de
los sesenta,
cuando la lucha en
aquella isla pasa
por el mayor auge
de su historia.
También por estos
años son numerosos
los luchadores que
emigran a
Venezuela al
alcanzar allí la
lucha canaria un
gran arraigo,
debido a la masiva
presencia de
canarios en aquel
país.
|
|
- |
Una novedad
importante es que
se pasa de la
lucha corrida al
sistema de tres
las dos mejores, e
incluso, si llegan
al final empatados
a una, tienen que
volver a
enfrentarse un
minuto más. Este
sistema es
rechazado aún hoy
en día por muchos
entendidos,
argumentando que
da ventaja al
luchador más
pesado quitando
viveza y
espontaneidad a
las agarradas y
haciendo cada vez
más difícil que el
chico tire al
grande.
|
|
- |
Como consecuencia
de las
competiciones
organizadas que
hacen que los
hombres
importantes se
agarren con
frecuencia y al
tener la
posibilidad de las
tres luchas, van
desapareciendo los
desafíos, aunque
todavía tienen
importancia hasta
la década de los
sesenta. Así Juan
Barbuzano cuenta
que no perdió
ninguno de los
doce desafíos que
tuvo.
|
|
- |
Se unifica la
forma de agarre en
todas las islas
adoptándose la
mano abajo. En la
isla de Gran
Canaria, en el
transcurso de un
encuentro de
selecciones, se
hizo una encuesta
entre los
asistentes que
optaron, por
ligera mayoría,
por esta forma.
También por la
década de los
cincuenta, y a
instancia de la
Federación
Española de
Luchas, se intenta
unificar el
reglamento, pero
esto no se pudo
conseguir por la
diversidad que,
como ya vimos,
existía en la vida
de la lucha
canaria de las
diferentes islas.
|
|
- |
Aparecen los
árbitros como
jueces únicos e
inapelables de los
encuentros.
Elementos nuevos
son el silbato y
el cronómetro,
consecuencia de
las normas que se
van introduciendo
y de los tiempos
que corren. Se van
formando los
comités de
árbitros, se
realizan cursos
para su
preparación y se
llegan a aspectos
puntuales como la
uniformidad en los
equipajes.
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Se fija un tiempo
de duración de las
agarradas con lo
que, por
transcurrir el
tiempo señalado
sin tumbarse,
aparecen las
agarradas nulas,
las eliminadas
entre contrarios y
los empates en los
encuentros.
También se
introducen las
amonestaciones que
en principio
tenían la misión
de acabar con el
juego sucio y
avivar el
espectáculo. Pero
estas
amonestaciones
vemos como se han
ido convirtiendo
en un fin para
decidir muchos
encuentros.
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Se comienzan a
construir algunos
campos para la
práctica de la
lucha canaria,
aunque el camino
es lento, por lo
que se siguen
utilizando muchos
lugares
tradicionales.
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Por estos años, la
lucha sale también
de esta tierra con
nuestros paisanos
que la llevan a
Venezuela y el
Sáhara. En
Venezuela se
formaron varios
equipos: Gofio La
Lucha,
Construcciones JGP,
Hogar Canario de
Palo Blanco,
Frigoríficos San
Juan e lpca.
Hombres como
Carampín, Pollo de
las Mercedes,
Borito, Pollo de
Haría, Pollo de
Valle Guerra,
Matoso, Pollo del
Escobonal,
etcétera, hicieron
grandes luchadas
en aquel país.
Pese al esplendor
alcanzado fueron
muchas las
dificultades que
tuvieron que
vencer los
rectores de aquel
país para
encontrar el
recinto para las
luchadas
Infatigable fue el
trabajo
organizativo
realizado por Juan
Enríquez González.
Igualmente en los
años de presencia
masiva de canarios
en el Sáhara se
formaron varios
equipos como el
Unión Parada,
Virgen de Loreto,
Seven Up. Los
luchadores que
estaban allí
participaban con
una selección con
la gente de las
dos provincias
canarias, llegando
a celebrar
competiciones que
se llamaron
«Campeonatos de
España». |
Aunque algunos nombres
coinciden con la época
anterior también
queremos terminar esta
etapa señalando
algunos nombres
representativos de
décadas que nos ocupan
y que podrían ser:
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Por El Hierro: |
Yiyo, Bartolo,
Mauro Machín,
Eugenio Armas,
Pollo Sabinosa,
Benigno Machín y
Juan Barbuzano.
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Por La Palma: |
Alfredo Martín
"El Palmero",
Juan Primera,
Julián Acosta,
Polina, José
Alonso, Laureano
Castro, Antonio
Guerra, Milile.
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Por Lanzarote: |
Pollo de Uga,
Pollo de
Arrecife, Pollo
de Máguez, Pollo
de Haría.
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Por
Fuerteventura: |
Matoso, Pollo de
Doramas, Perico
Perdomo.
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Por Gran
Canaria: |
Andueza, El
Pelota, José
Araña Pollo de
Arucas, Manuel
Marrero Pollo de
Buen Lugar,
Pollo de Anzo,
Domingo Mederos
Pollo de Gáldar,
El Calero,
Cubanito, Faro
de Maspalomas,
Abel Cárdenes,
Manolín, Orlan
do Sánchez,
Brazo de Hierro,
El Artillero,
Guajiro,
Camurrita,
Emilín.
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Por Tenerife: |
Pollo de las
Canteras, Pollo
de las Mercedes,
Carampín, Víctor
Rodríguez, Pollo
del Escobonal,
Gregorio
Dorta, Chaval I,
La Viejita,
Felipe del
Castillo,
Antonio Reyes,
Pancho Camurria,
Pollo del
Naranjo, Cinco
Duros, Sosa,
Ramallo,
Inocencio
Rodríguez, Juan
de la Rosa, Nino
Morales |
Como ya hemos dicho,
la lista está
incompleta y debemos
engrandecerla entre
todos los amantes del
deporte.
Decir que en la década
de los setenta la
llegada de las
corrientes
democráticas a nuestra
sociedad afectan
también a la lucha
canaria que, como
primerísima
manifestación de la
cultura canaria, pide
su autonomía
solicitando separarse
de la FEL. Se firma un
protocolo a tres
bandas entre el
Consejo Superior de
Deportes, la
Federación Española de
Lucha y la Dirección
General Deportes del
Gobierno de Canarias
que da lugar al
nacimiento de la
FEDERACIÓN DE LUCHA
CANARIA.
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